Un poco de historia sobre el Alpinismo

PRIMERA ASCENSIÓN DE LOS ALPES Y LOS ANDES

En 1492, un águila, el capitán Antoine Devile, subió por primera vez al monte Aiguille, una fortaleza vertiginosa y solitaria construida por el rey francés Carlos VIII.

Este acontecimiento, que probablemente no cambió el futuro del mundo, permitió imaginar que subir a una cima podía ser algo más que una necesidad marcial, y a partir de ese momento comenzaron otras visitas, generalmente vinculadas a la creación de los primeros mapas de los Alpes y los Pirineos, donde exploradores como Sebastian Munster o Aegidius Tschudi ya combinaban su trabajo con el placer de descubrir nuevas cumbres geodésicas y paisajes más deslumbrantes.

También se dice que a Leonardo da Vinci le gustaba escalar montañas, e incluso se dice que subió al Monte Rosa. Por la misma época, en 1519, se estableció un nuevo récord de altitud cuando Hernán Cortes apareció en México y subió a la montaña.

Hernán Cortes se presentó en México y, necesitando azufre para fabricar su pólvora, no dudó en enviar a uno de sus capitanes, D. Diego de Ordáz, al cráter del volcán Popocaté petl (5.490 m), cuya triste leyenda relataremos en su momento. Hoy en día no es técnicamente difícil en la ruta normal, pero debemos suponer que debió significar un tormento interminable para esta gente, y como prueba de su estancia, en 1950 los participantes de la expedición «moderna» mexicano-americana que la subieron «por primera vez» se encontraron con los cascos, corazas y alabardas de los que la habían subido antes.

Desde el Renacimiento, el hombre, a excepción de unos pocos ilustrados, centraba su atención en sí mismo y todo lo demás era superfluo, por lo que la montaña se convertía en algo perjudicial y rechazado, hasta que algunos, como Conrad Gesner (1541), describieron las cumbres y las montañas desde una actitud totalmente receptiva a la belleza de lo que veían y a las experiencias que vivían en ellas.

Al mismo tiempo, un tal François de Candale realizó el primer intento de ascensión al Pic du Midi d’Ossau (1552), que sigue siendo un reto hoy en día, y además, muchos médicos y botánicos ya empezaban a buscar científicamente las plantas y hierbas que mucho antes habían buscado los druidas y los magos de la montaña.

Poco después, en 1606, San Francisco de Sales visitó el valle de Chamonix y alabó la magnificencia de las hermosas cumbres que vio, que atribuyó sin dudarlo al inmenso poder del Creador. Por ello, el año 1700 marca sin duda el inicio de las ascensiones, ya que son atractivas en sí mismas.

Lógicamente, muchas ascensiones estaban -y siguen estando- vinculadas a la experimentación física o a la intriga geográfica, pero a medida que la gente se fue educando, las ascensiones surgieron por el simple placer de subir desinteresadamente a las cumbres y por una adecuada sensibilidad hacia lo que la naturaleza de la alta montaña depara a quienes la aprecian.

Científicos, escritores, pensadores, místicos, artistas y pintores se dieron cuenta de lo que no habían disfrutado hasta entonces y empezaron a sublimarse buscando nuevos lugares para escalar donde pudieran, de modo que la moda del montañismo surgió entre los intelectuales más eminentes de la época. Sin duda, este fue también el inicio de un incipiente turismo que acabaría cambiando el comportamiento social de las regiones más visitadas, ya que se publicaron varios libros y, entre otros, Los Alpes de Albert de Halber fue un éxito rotundo.
Goethe también subió al Vesubio, entre otros, y nos guste o no, el hecho de que hoy tengamos carreteras, esquí y estaciones de montaña y material de escalada de calidad se debe sin duda a los precursores del montañismo moderno. Paradójicamente, sigue siendo una actividad que sólo pueden realizar quienes están cultural y económicamente capacitados para ello.

Desgraciadamente, las personas que no disponen de medios y que, en consecuencia, tienen otros problemas, siguen sufriendo la dura realidad de la montaña como forma de vida.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *